Lo mínimo que tienes que saber para usar Claude con criterio, sin teoría pesada.
Máquinas que resuelven tareas que antes pedían a una persona.
Aprende de ejemplos en lugar de seguir reglas escritas a mano.
Redes enormes entrenadas con millones de ejemplos. De aquí sale Claude.
Libros, webs y documentos: aprende cómo se escribe y cómo se relacionan las ideas.
Escribe la palabra más probable, una tras otra. Por eso responde distinto cada vez.
No consulta una base de verdades. Cuando no sabe, a veces adivina.
Más o menos tres cuartos de una palabra. Los límites de uso se miden en tokens.
Tu pedido, sus respuestas y los archivos de esa conversación. Lo que no está ahí, no lo sabe.
Cuanto más contexto útil le das, mejor responde. Un chat muy largo también se satura: abre uno nuevo.
Tareas simples: resumir, reformatear, extraer un dato.
El del día a día. Resuelve la gran mayoría de los casos.
Razonamiento largo, muchas reglas a la vez. Consume más de tu límite.
Empieza en Sonnet. Sube a Opus solo si falló con un buen pedido. El pensamiento extendido razona más, pero tarda y consume más.
Cuando no sabe, a veces adivina en lugar de decir «no sé».
Cifras, normas, tasas, nombres y todo lo reciente.
Pregúntale de dónde sacó el dato y qué no pudo confirmar.
Lo posterior no está en su memoria.
Aquí Claude reconoce su límite.
Busca en el momento y cita la fuente.
Si el dato puede haber cambiado (tasas, normas, promociones), que busque en la web.